FORO DE SAN PABLO / BOLIVIA

PLAN DEL FORO DE SAO PAULO PARA DESTRUIR LAS FUERZAS ARMADAS EN AMERICA LATINA
CAPITULO BOLIVIA
Edición/Ampliación/Juan Carlos Silva /
OSINT 2013 /source unoamerica

CHAVEZ,FIDEL Y EVO

Venía yo muy concentrado en mi trabajo, cuando fué la voz de una pequeña niña que a toda costa le pedía a su mamá que mirara por la ventanilla del avión.

Tanto insistió, que yo mismo dejé al lado mi netbook y me acerqué a la ventanilla . Como no había estado antes en Santa Cruz de la Sierra, ciertamente me pareció una figura de lo mas extraña vista desde el cielo!
Eran varios círculos concétricos! Y volví de Bolivia sin que alguien me comentara quien fué el adelantado que diseñó tan extraordinario diseño, que además de curioso por lo remoto, alivia hoy el tráfico o “la movilidad “, como le laman por aquellos lares.

Aficionados al pescado, la siesta, y a la música “caliente” , el boliviano es de tato agradable, sencillo de maneras y básicamente de buen trato. Pero, una vez en conversación, paceña de por medio, el boliviano abre su corazon y sus heridas. Y es notable, la profunda división racial que existe en ese pais. Los cambas o blancos, descendientes de europeos y los vulgarmente llamados indios por los primeros, esencialmente nativos de pocas etnias.

Mientras el mozo de la churrasqueria de estilo brasileño, sobre la calle principal de santa Cruz, servía un vistoso bifde de chorizo ( un tanto argentino el nombre ) , mi atildada compañera, a saber una empresaria de la ciudad comentaba ofuscada: ” Pero si poco falta para que nos gobiernen los indios!!!” .

Y en realidad estas divisiones tienen sus momentos, cuando no hace tanto , el 30 de Agosto del 2007, Santa Cruz dela Sierra , considerada La Elite de Bolivia, intentaba independizarse.

Es un desafío pendiente de los gobiernos de ese hermano pais.

EVO MORALES BURLADO POR SUS COMPATRIOTAS

EVO MORALES BURLADO POR SUS COMPATRIOTAS

LA INTERNACIONAL TERRORISTA, con el elegante nombre de Foro de San Pablo, pero, integrado por todos los movimientos guerrilero/terroristas de américa,pensó tambien en BOLIVIA.

El desgaste axiológico de las Fuerzas Armadas en Bolivia Es muy cierto que algunos hechos históricos signan futuros acontecimientos, pero en algunos casos esa no es la norma, como lo ocurrido con la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, que dignificó al mundo dejando a un lado la penosa confrontación ideológica mundial oriente-occidente.

Esta caída fue producto de la llamada “marcha de los 70 años hacia la nada”, como fue conocido el proceso hacia el socialismo, que empecinado en la lucha de clases y la destrucción de la Organización Político Administrativa de las naciones, buscaba levantar sobre sus cenizas el nuevo orden social mundial. En igual forma nadie imaginaba por entonces que la llamada crisis del capitalismo global resucitara a los dinosaurios estalinistas en Latinoamérica, quienes sedientos de venganza contra sus vencedores de antaño, emprendieran la venganza de los “desposeídos”, enmascarada en un indigenismo fundamentalista y radical, con su perverso y confrontador discurso de los “500 años de opresión” de los pueblos indígenas originarios campesinos, con el pretexto de “Reivindicación”.

En Bolivia, país con significativo porcentaje de indígenas y mestizos, que se identifican con alguna de las variadas etnias que existen en su territorio, el discurso de la nueva liberación de los excluidos “hizo carne”, desde que los ultranacionalistas libros de Fausto Reynaga y muchos otros que impactaron en la juventud deseosa de una nueva “utopía”. Estos fundamentalistas étnicos, que habían intentado expandir el “aymaro-centrismo” mediante tendencias radicales como el Ejército Guerrillero Tupaj Katari, encontraron en el cansancio del pueblo por el fracaso de los partidos tradicionales, la oportunidad de llegar al poder mediante las urnas.

Lo lograron ampliamente, haciendo expresar a su vicepresidente electo, “hemos obtenido el gobierno pero no el poder”. En el intento de hacerse de la hegemonía política que les permita su “revolución del cambio” encontraron como óbice a la fortaleza institucional de lo establecido, considerando como principales oponentes, al Poder Judicial, al Tribunal Constitucional, a la Contraloría, Comités Cívicos y autoridades del oriente, la Iglesia, la prensa oral y escrita, el empresariado y la clase media, y, como no podría ser de otra manera, al factor militar, poder permanente del Estado que se opone a los salvajes procesos de la “destrucción creativa” schumpeteriana, la cual preconiza que el nuevo orden debe surgir de las cenizas de lo destruido. Se ha mencionado en reiteradas oportunidades, por boca de los portavoces del gobierno boliviano, que la democracia no les sirve; pues bien, si tienen el gobierno y no el poder, esta situación no les permite alcanzar sus objetivos por la vía democrática; por lo tanto, no pueden obtener la tan deseada hegemonía política.

Ahora bien, las normas fundamentales de existencia de las FF.AA. señalan que no pueden existir como Institución profesional si no tienen organización, disciplina, medios y concepto del Honor. No se puede entender a un conglomerado humano, juramentado ante los más sagrados símbolos de la espiritualidad de su población, si no tiene lo axiológico bien fundamentado. Saltar de sus trincheras protegidas para enfrentarse en una catarsis cívica, ante la metralla, requiere que el soldado posea una espiritualidad y una mística; requiere de una formación superior muy difícil de lograr; allí reside su fortaleza. Justamente por eso, la tarea de destrucción de la Institución comienza por golpear esos aspectos fundamentales. Pero ¿Cómo realizar esta tarea? Se emprende inicialmente con la guerra económica contra los militares, el brutal despojo presupuestario de las FF.AA. efectuado por los gobiernos de la “democracia recuperada”, que veían a los militares como sus permanentes rivales políticos; y se completa con el “gobierno de los excluidos“, utilizando los mismos mecanismos: la eliminación de bonos; aumentos de sueldos por jerarquía invertida, es decir, “mas a los que ganan menos”; y la estocada maestra, la reducción del presupuesto del profesorado, afectando así la calidad de la educación castrense.

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Esta situación, sin duda, es la mas peligrosa, porque afecta la parte medular de la formación profesional, pretendiendo trastocar la esencia misma de la Institución; la mística que debe existir en todo militar. El embozado ataque contra la Institución continúa cuestionando su razón de ser, es decir, su misión; y proponiendo el cambio del “rol” de las FF.AA. y de su ideología militar nacionalista, a la que califican como la Doctrina de Seguridad Nacional, la cual consideran represiva. Por otra parte, se sustituye el concepto de Seguridad colectiva, por otro nuevo, basado en la creación de un “movimiento antiimperialista”, bajo la egida de la nueva “potencia” rectora: la Venezuela de Chávez, que orienta sus armas hacia el enemigo común, los EE.UU. de Norte América, arrastrando infantilmente al gobierno de Bolivia a acciones y medidas totalmente desproporcionadas. Antaño se repetía incesantemente dentro de las células terroristas y guerrilleras “foquistas” que atacaban a las FF.AA., que debería cambiarse el rol militar porque no habían amenazas que justificasen su existencia. Surge la pregunta ¿Y el Che Guevara no era una amenaza? Afirmando con desparpajo que cuando no existe enemigo externo, los militares se inventaban la subversión interna para justificar su vigencia; y denunciando que, con su labor represora, en contra los “justos levantamientos en armas”, las FF.AA.
solo servían para apuntalar a los gobiernos legalmente constituidos. Pero ¿Qué ocurre actualmente en los “países del cambio”?

En lo concerniente a inventar enemigos ficticios, el gobierno actual es experto, puesto que periódicamente denuncia -sin presentar prueba alguna- la agresión imperialista de la CIA, los grupos terroristas de derecha y los golpes cívico-prefecturales, los cuales han ocupado el lugar de la subversión interna. ¿Es que ahora las FF.AA. han recuperado su vigencia, como órganos de control político y represores, pero esta vez contra la “subversión ultraderechista“? ¿Como se logra que los militares se ajusten a las exigencias del cambio? En principio, manteniendo un inteligente contacto con sus mandos, se les visita periódicamente, se hacen los esfuerzos por escucharles en sus tareas de asesoramiento y se les ocupa en tareas no castrenses que permiten que sus cuadros se sientan útiles en el servicio a su pueblo. Lamentablemente, la utilización no se circunscribe a estas tareas, sino se realizan esfuerzos para mantenerlas como fuerzas de ocupación y represión de sus conciudadanos, como se dio en el caso del Departamento de Pando, donde rigió el Estado de Sitio y se nombró a un prefecto militar activo para las tareas de control político. Esta es una realidad preocupante, las labores represoras no están siendo representadas por los mandos y los Estados Mayores, mostrándonos claramente una debilidad espiritual que raya en la obsecuencia, alejándose cada vez más de su principal misión, la de hacer cumplir y asegurar el imperio de La Constitución Política del Estado. Por otro lado, si bien se muestra una apariencia de apoyo político al Estamento Militar por parte del gobierno, lo que en realidad se percibe es un esfuerzo de separarlo del pueblo.

Ejemplificamos esta realidad señalando lo que pasó en la celebración de la Semana Santa: las FF.AA., fueron prohibidas de asistir institucionalmente y uniformadas a la procesión del Santo Sepulcro, rompiendo una tradición centenaria; apelaron a su disciplina y, mediante una orden eminentemente política, la divorciaron del pueblo con el cual acostumbraban a orar en las procesiones sacras durante esas importantes fechas, incluso en la Pascua de Resurrección. De la misma manera, la ausencia militar en las ceremonias cívicas departamentales, en los departamentos de Tarija y Chuquisaca, fue duramente criticada. Nuestra institución, tradicionalmente vista por los partidos políticos como oponentes en el relevo del ejercicio del mando de la Nación, después de 27 años de conducta democrática ejemplar, ha logrado un tercer lugar de confiabilidad en la sociedad boliviana, y continúa siendo percibida por algunos sectores como la esperanza de reconducción democrática en caso de los abusos de una tiranía política. Lamentablemente, los líderes políticos caducos no aprenden y continúan atacando el desempeño castrense que, por su carácter eminentemente obediente al gobierno, ha iniciado tareas represivas. Con estos ataques injustificados, lo que logran en realidad es fortalecer el Espíritu de Cuerpo, entregándolas en bandeja de plata al objetivo de establecer el pacto que ya no es militar-campesino, sino indígena-militar, y de esta manera contar en breve plazo con unas FF.AA. a la medida del gobierno y a sus intenciones totalitarias. Pero donde más inciden sus esfuerzos es en el deterioro de sus virtudes y principios espirituales, sin los cuales no se comprende el sentimiento del honor que deben tener todos sus componentes.

Para mantener vigente el sentido del honor y del deber, se requiere que las FF.AA. no se conviertan en agentes represores, y que no sean utilizadas de mil maneras, distintas a la 84 85 función militar: cajeros de los bonos, aduaneros, vacunadores, alfabetizadores, centinelas de la salud, y hasta barrenderos en todas las campañas de limpieza de los municipios. Con respecto a la disciplina -base fundamental de los ejércitos y alma fundamental de la organización- que sustenta a la jerarquía, ha sido debilitada, primero, con el retiro injustificado de tres promociones de generales, en el momento de la asunción al poder; y segundo, sancionando a la disidencia, con malos destinos o cargos militares. Este chantaje profesional beneficia a los incondicionales del régimen, quienes, abandonando la apoliticidad que debe caracterizar al militar, se comprometen con el gobierno, garantizando la subordinación consciente y voluntaria al llamado “proceso del cambio“. De esta forma, no queda casi ningún espacio para el disenso, ni para una conducta verdaderamente profesional. Como consecuencia, no se impone la razón, sino el autoritarismo, sobre todo frente al fracaso de las decisiones del gobierno, en sus diferentes niveles. Todo lo arriba descrito daña la imagen de las FF.AA. y pone en riesgo su institucionalidad, lo cual favorece el mando autocrático y autoritario de los políticos de turno. Todo indica que -en el alineamiento geopolítico al nuevo eje antiimperialista, claramente definido por el gobierno de Venezuela- la tónica de la nueva relación entre el gobierno y las FF.AA. contempla quitar del camino a los cuadros representativos de la institución, que deberían ocupar naturalmente el Alto Mando, y encumbrar a otros, no por razones de mérito, sino por su compromiso con la revolución.

CAMPAÑA CONSTITUYENTE BOLIVIANA  ( INGERENCIA EXTERNA NO VERDAD? SOLO LA CIA HACE ESO

CAMPAÑA CONSTITUYENTE BOLIVIANA ( INGERENCIA EXTERNA NO VERDAD? SOLO LA CIA HACE ESO

Existe el temor de que, con estas medidas, se concretará la destrucción o eliminación de la Institución militar, tal como se la conoce ahora, como paso imprescindible en la destrucción de la sobe-ranía patria. En este sentido, se ha observado que existe una política del gobierno de separar a todos aquellos militares que no comulguen con el “proceso de cambio“, principalmente sobre aquellos que tienen expectativas de asumir cargos prominentes en las FF.AA.; y se les otorga estas responsabilidades a los sumisos, soplones y serviles. La subordinación al proyecto político gubernamental parece ser la única vía para alcanzar altos cargos dentro de la Institución, aun cuando -por razones de falta de antigüedad y mérito- no les corresponda asumirlos.

Policializar a las FF.AA. y militarizar a la Policía Nacional parece ser otra de las intenciones del actual gobierno; de esta manera se pergeñan nuevas tareas y se asignan roles no tradicionales. El nuevo Servicio Militar Obligatorio prioriza la capacitación técnica y devalúa la instrucción militar; lo poco que se instruye en el manejo de armas en no mas de tres meses servirá para tareas policiales en defensa del gobierno o en tareas políticas de presencia del Estado, como es el caso de la distribución de los bonos sociales y tareas aduaneras, de educación y salud, el cuidado del medio ambiente, y la erradicación del narcotráfico. No estamos en contra de estas actividades, pero se debe determinar con claridad cuáles Unidades prestaran apoyo al desarrollo y cuáles Unidades son esencialmente operativas, dedicadas en un cien por ciento en su preparación e instrucción netamente militar El deseo de modificar las FF.AA. llega al extremo de pretender cambiar su uniforme, para que “deje de ser una copia de los uniformes estadounidenses” y represente a las regiones y las naciones del nuevo Estado Plurinacional.

Estos detalles tan nimios, pero a la vez importantes, revelan una política de transformación, cuyos resultados no podemos imaginar sin dirigir nuestra mirada hacia las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba o a las de Venezuela, estas últimas también en pleno proceso de transformación. Se trata de medidas en apariencia poco trascendentales, que responden a intereses políticos y no militares. En reiteradas oportunidades el gobierno ha mencionado que potenciará y fortalecerá a las FF.AA., pero esa intención se ha convertido en una formulación teórica, porque en la práctica no existe. Se han comprado algunos vehículos y aviones de transporte; pero no se ha comprado lo más importante, que son las armas y las municiones, todo lo cual incide negativamente en la defensa de la soberanía y de las instituciones de la patria. Debemos señalar que lamentablemente las FF.AA. no están siendo utilizadas de acuerdo a la norma y a la Constitución; por el contrario, en muchos casos están siendo usadas para reprimir a la población, incluso cuando las protestas, además de pacíficas, estaban plenamente justificadas. La policía es, en primera instancia, la institución encargada sofocar una convulsión en caso de presentarse y, sólo cuando es rebasada o cuando no tiene la capacidad suficiente, deben intervenir las FF.AA.

Evo

El actual gobierno ordena directamente a las FF.AA. intervenir, sin agotar la instancia policial, para que reprima las manifestaciones de la disidencia, sin los medios ni el equipo adecuado para estos fines. Además, se supone que las FF.AA. salen con armas letales que pueden provocar situaciones peligrosas; y que las FF.AA. no son provocadores de la violencia, sino que salen para dar cumplimiento a las disposiciones del poder político. No hay duda que esta situación preocupa, porque el pueblo va perdiendo la confianza en las FF. AA. Situaciones como las arriba señaladas ocurrieron en sitios como Camiri, Sucre, y Tarija, donde las FF.AA. fueron humilladas. Afortunadamente, la respuesta de los grupos sociales involucrados en el conflicto no tenía un carácter violento.

La actuación militar en Pando -departamento con poca densidad poblacional- fue una de las más graves, porque, siguiendo órdenes del Ejecutivo, la Institución se excedió en el uso de la fuerza; ocasionando varios muertos. Esto respondió a circunstancias políticas del momento, manejadas por el Alto Gobierno, pero que sin duda constituyen imposiciones autoritarias, contrarias a la Ley. Otro aspecto peligroso que debe señalarse es que al interior de las FF.AA. se ha establecido un sistema de control, sobre todo hacia los Comandantes, para detectar quiénes piensan de manera distinta al gobierno, para que éstos puedan ser separados o ubicados en cargos sin relevancia, coartando la ca- 88 89 rrera y las aspiraciones legítimas de militares destacados Se debe, pues, formular una política de defensa de nuestra institución. Deben diseñarse respuestas para el adversario. Un adversario que no sólo se opone a la Institución, sino a los valores mismos que la caracterizan, a la tradición y a la mística institucional, basada en la trilogía “Dios, Patria y Hogar”, que ha sido orientadora del desempeño institucional desde sus orígenes. Los mandos militares actuales tienen la palabra, o sacan a flote la institución o la hunden como el Titanic.

¿Acaso deberemos renunciar a nuestros símbolos patrios e izar la “whipala” andina en nuestros cuarteles?

¿Qué haremos con nuestros ritos religiosos institucionales, las misas de campaña, las bendiciones al iniciar nuestras actividades, la comunión espiritual que reconforta en momentos de peligro?

¿Qué pasará con nuestra patrona y generala de las FF.AA.?

¿Volveremos a las “challas” y “Qoas” paganas, alejadas de ese beneficioso sincretismo que unía a la tropa con sus oficiales?

¿Qué pasará con nuestros capellanes? ¿A quiénes acudiremos en nuestras cavilaciones más profundas?

CUALQUIER SOLDADO DEL MUNDO TIENE DERECHO A CONSERVAR SU FE

CUALQUIER SOLDADO DEL MUNDO TIENE DERECHO A CONSERVAR SU FE

Estas importantes interrogantes deben ser respondidas acertadamente. Urge repensar el cambio que pretende promoverse en las FF.AA. El conflicto creado por el mismo gobierno, al poner en práctica su proyecto ideológico, genera un incremento del racismo (discriminación); enfrentamientos sin sentido entre campesinos y citadinos, es decir, con la clase media; avasallamiento de tierras, es decir, violación de la propiedad privada; polarización absurda entre oriente occidente; y una infinidad de problemas. Ante esta situación, la oposición se encuentra en franca desventaja, porque, mientras que el go-bierno tiene un proyecto político-militar, la oposición tiene solamente una respuesta política. Es necesario, pues, frustrar la estrategia del gobierno; prevenir que logre sus objetivos; para así evitar que el conflicto degenere en violencia o choque armado; lo cual tendría consecuencias desastrosas y funestas. Sin duda, esto resulta una tarea extremadamente difícil para los políticos, porque las sociedades democráticas tienden a fluctuar entre la complacencia y el miedo. Los líderes políticos generalmente recurren a la solución de conflictos y al apaciguamiento. Aún así, debe buscarse una estrategia que evite la expansión de una izquierda que desprecia los derechos humanos, niega absolutamente la naturaleza y la dignidad humana, e incentiva y fomenta el odio entre las clases para alcanzar la revolución social. Se trata de una izquierda que actúa con crueldad, sin ningún tipo de escrúpulo, esto se observa a diario en todas partes del mundo; por tanto, es necesario detener el avance de esta doctrina perniciosa. La sociedad civil no pide que las FF.AA. derroquen al gobierno, pero sí le exigen que planteen al gobierno cumplir el estado de derecho y respetar la Constitución Política del Estado .

ANIMO...AYUDA EN CAMINO

ANIMO…AYUDA EN CAMINO

Para concluir, ¿Qué pasará con los movimientos sociales, que con una clara tendencia confrontadora y racista, amenazan la región oriental? ¿Cómo evitar que en Santa Cruz se genere una preocupante tendencia a organizar células irregulares armadas? Es preocupante la significación socio-política que tiene, como ocurrió en el pasado, el triangulo de la dispersión del poder: Ejército, la policía y las milicias armadas. El proceso que se está desarrollando -que ya causa repulsa en la ciudadanía- está orientado a tener, en el corto plazo, un país sometido a la discrecionalidad de nuevos “Estados Mayores del Pueblo“, que dirigirán a las masas populares, para imponer por la fuerza su proyecto ideológico, y que se conviertan en una especie de Gestapo para las propias FF.AA. Ellos decidirán quién se queda y quién se va, quién manda y quién obedece. La ocupación militar de Pando, la prisión ilegal de su ex prefecto Leopoldo Fernández, y la judicialización de la política y otras anomalías, ensombrecen las declaraciones democráticas del Gobierno y le restan confianza pública. Por motivos de conciencia, denunciamos que la excesiva prudencia de los mandos que, rayando en la obsecuencia, no defienden los valores institucionales, es una actitud despreciable, que no solo debilita a la Institución sino a toda nuestra república. Nuestros camaradas y particularmente sus mandos, no deben olvidarse que las Fuerzas Armadas, como “modificadorasde valores e integrador nacional”, no pueden ser manipuladas por ninguna organización política, menos si estas tienen tendencias totalitarias.

“DEMOCRACIA ES AUSENCIA DE TIRANIA”.

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